Editorial -Geanilda Vásquez: cuando la política se vuelve servicio y las expectativas  creadas con su nuevo cargo en Gabinete de política Social 

La designación de Geanilda Vásquez como nueva coordinadora del Gabinete de Políticas Sociales no es un simple movimiento burocrático: es un mensaje. El Estado está diciendo que la política social —esa que se mide en comida en la mesa, medicamentos a tiempo y protección real a las familias vulnerables— necesita conducción con pulso, método y calle. Y, a juzgar por el perfil, aquí llega una mujer hecha para coordinar engranajes difíciles, no para posar en la foto.

Vásquez viene de un rol donde la palabra “servicio” deja de ser eslogan: fue cónsul general en Miami desde 2023, una plaza sensible por el tamaño de la diáspora y por la demanda constante de soluciones concretas. Allí, incluso su propia narrativa de gestión se construyó alrededor de una idea simple: “Pasión por el Servicio”. Esa consigna, en el plano social interno, puede traducirse en algo más urgente: pasión por resolver.

su hoja de ruta no empezó en la diplomacia, sino en la organización. Fue secretaria de Organización del proyecto que derivó en el PRM y figura fundacional; además, fue primera presidenta en funciones del PRM en 2012, coordinadora adjunta de campaña en 2016, y en 2020 se sentó en el tren gubernamental como ministra de Estado sin cartera. Es decir: conoce el partido, conoce el gobierno y entiende cómo se alinean equipos para que una decisión no se quede en discurso.

En el Gabinete Social, esa experiencia se vuelve oro… si se usa bien. Porque el GCPS no es una oficina de relaciones públicas: su razón de ser es coordinar la formulación, ejecución y evaluación de políticas sociales, articular una agenda estratégica, responder a demandas y reportar con consistencia al Presidente el pulso del sector. Dicho en dominicano: hacer que el Estado “amarre” y no se contradiga entre instituciones.

Geanilda es abogada, con especializaciones y formación en gerencia pública; experiencia en seguros y finanzas; y paso por órganos del sector eléctrico como CDEEE y Edenorte, donde coordinar intereses y proyectos no es opcional: es supervivencia. Quien ha lidiado con estructuras complejas sabe que el éxito no depende de buenas intenciones, sino de procesos, indicadores y seguimiento.

Por eso, la felicitación de rigor hoy debe venir acompañada del deseo más importante: que su llegada eleve el estándar de ejecución. El Gabinete Social —que integra instituciones clave del sistema de protección— requiere una coordinadora que pregunte cada semana lo que pocos preguntan: ¿qué se logró?, ¿con qué presupuesto?, ¿en qué territorio?, ¿a cuántas familias?, ¿qué se corrigió?. Sin esa disciplina, la política social se vuelve promesa. Con esa disciplina, se vuelve resultado.

A Geanilda Vásquez  ahora le toca demostrar que su fortaleza no es solamente el currículo, sino la capacidad de convertir coordinación en impacto y planes en alivio real. El país no necesita una coordinadora del Gabinete Social que “represente”; necesita una que haga que funcione. Y si algo su trayectoria sugiere, es que sabe trabajar donde más se nota: en el terreno y en la ejecución y por eso este editorial de la plataforma informátiva Centro Nacional de Noticias 

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