Por Redaccion central de CENN
En política, hay instituciones que no dan votos… hasta que empiezan a dar resultados que se sienten en el bolsillo del Estado y en la velocidad del comercio. La Dirección General de Aduanas es una de esas. Y en 2025, bajo Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, Aduanas volvió a ocupar el centro del tablero por una razón simple: hizo que el país cobrara más, despachara mejor y elevara su estándar logístico.
El primer gran mensaje del año fue fiscal: récord de recaudación. Solo en los primeros cinco meses, Aduanas informó el mayor recaudo histórico para un período similar, con RD$105,009.04 millones. Y antes, en febrero, ya se estaba marcando la línea: superar la meta del mes por RD$446 millones adicionales y crecer interanualmente por RD$2,218 millones. Eso, en un Estado que siempre necesita recursos, no es “contabilidad”: es gobernabilidad.
Luego vino el hito simbólico que define una era administrativa: la gestión iniciada en 2020 alcanzó el billón de pesos recaudados, sumando récords anuales y mensuales. Y hacia septiembre, Aduanas reportó RD$195,203.32 millones recaudados, un 6.08% más que el mismo período del año anterior. En pocas palabras: consistencia, no un golpe de suerte.
Pero la gran jugada de 2025 fue combinar recaudo con competitividad. El programa “Despacho en 24 Horas” y el acuerdo para acelerar aún más el despacho se presentaron con resultados medibles: más de 100 mil contenedores despachados y un ahorro estimado de RD$2,000 a RD$5,000 millones para la cadena logística. Cuando el puerto se mueve más rápido, el país entero respira mejor.
Y si hablamos de institucionalidad moderna, el 2025 cerró con otro récord: 700 empresas certificadas en el programa OEA, elevando el listón de cumplimiento, seguridad y confianza internacional en la cadena de suministro dominicana.
Finalmente, una medida con carga emocional y política: la gracia navideña 2025 subió a US$5,500, la más alta registrada, como reconocimiento a la diáspora.
Conclusión: en 2025, Aduanas no solo recaudó; se consolidó como motor de eficiencia nacional. Y eso, en RD, es poder de verdad.
