A nivel global, independientemente del país, se tendrá un impacto de inflación, porque subirán los precios y se tendrá escasez de productos.
El mercado global del petróleo afronta un escenario crítico a medida que se intensifica la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, según algunos expertos, que prevén que el Brent podría superar los 120 dólares el barril si Teherán logra bloquear el tránsito por el estrecho de Ormuz de forma prolongada.
Se estima que Irán produce menos del 5% del petróleo mundial, tiene una gran influencia sobre el Estrecho de Ormuz, por donde fluye más del 20% de la demanda diaria mundial de petróleo. Por Ormuz transita gran parte del tráfico de la navieras que transportan los hidrocarburos, petrolíferos, gasolinas, lubricantes, Gas Natural y licuado.
Geopolítica y seguridad energética
La fuerte subida del petróleo responde a un agravamiento de la crisis geopolítica que marcó un punto de inflexión el fin de semana, cuando las fuerzas de Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques aéreos en territorio iraní y se reportó la muerte de Alí Jamenei, el líder supremo de Irán.
Los cortes en el flujo de crudo y los desafíos logísticos no solo afectan a las grandes potencias, sino que también repercuten en regiones como Centroamérica, donde la dependencia energética expone vulnerabilidades económicas. Para entender mejor este panorama y sus implicaciones, Forbes conversó con un experto en petróleo que ofrece una mirada estratégica sobre lo que está en juego.
El impacto no solamente le atañe a lo que es Medio Oriente, si no a todo el comercio internacional. “Estamos en las fases finales del invierno Europeo y el Gas Natural es muy preciado, así que de manera inmediata el precio se incrementa; se tiene registrado que ha tenido un incremento de un 8% a un 15%. La OPEP para controlar esta situación, aumenta su producción para ofertar lo que dejaría de surtir, pero la logística viene a ser un nudo que no podría desatarse inmediatamente”, señala Víctor Juárez, CEO de Edge Innovation, experto en asesoría y consultoría del sector energético.
A primera vista, puede ser interesante para cualquier productor una mayor producción de petróleo, sobre todos por las ganancias, pero esto conlleva un riesgo: al aumentar la producción, existirá una sobreproducción y se tendrán inventarios que no necesariamente podrán ser almacenados y esto puede generar una baja deprimente, porque hay excesos, “pero a Estados Unidos no le afecta, porque tiene el suministro de Venezuela, de hecho ya hay empresas que si bien aún no invierten, ya están realizando estudios de extracción para efectos de reactivar a al país y abrir nuevos envíos o nuevas refinaciones, así que, EE.UU. no estaría sufriendo un colapso en tema energético, pero el resto de Europa, Asia y África, si”, enfatiza Juárez.
Impacto por los conflictos del petróleo: alza de precios, conflictos logísticos y cortes en el suministro
Respecto a los gobiernos -de cualquier país- tienen que aumentar el estímulo o la parte fiscal, porque ellos tienen que compensar la subida de precios, ya que al subir los precios del petróleo, suben también todos los combustibles que son necesarios para el transporte de mercancías, ya sea marítimo o terrestre. Pero eso significaría una merma directa a sus ingresos tributarios y en algunos casos, tendrían que apalancarse del Banco Mundial (BM) o del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Juárez menciona que se deben dividir las petroleras, las que están en América que son un consorcio, corresponde a las grandes refinadoras de Texas y la participación que se tiene de Venezuela que cuenta con mayores reservas, ellas no están aumentado su producción, más bien se mantienen con sus reservas, viéndose beneficiadas por al aumento de precios y teniendo ganancias. Por otro lado, las que están en Europa, India y los países de la OPEP, van a tener que aumentar la producción, pero esto también tiene un tope.
A nivel global, independientemente del país, se tendrá un impacto de inflación, porque subirán los precios y se tendrá escasez de productos. Además, el suministro de la energía eléctrica no podrá ser suministrada con la cantidad demandada, y esto ocasionaría que los precios se eleven, o en algunos casos, habrá cortes al suministro y en muchos sectores esto representaría pérdidas millonarias.
¿Qué impactos habrá para Centroamérica?
En América es reabastecido por las energías renovables, Centroamérica tiene la matriz más fuerte y se están generando contratos mixtos. En la parte de Costa Rica y Panamá ya hay hidrógeno verde; Petrobas es líder en el etanol y biodiésel; Paraguay y Uruguay tienen una producción en renovables, “este es un momento clave en donde todo mundo puede voltear a ver a las energías renovables como una solución”, menciona Juárez.
Los países que no son productores de petróleo y que no tienen la capacidad de cogenerar energía eléctrica o hacer una producción de combustibles, van a seguir dependiendo muy fuerte del precio del petróleo, todo se hace más caro y se tiene un efecto inflacionario.
Para los países productores de petróleo, significa que sus autonomías puedan surtir el abasto de la demanda local y posteriormente de sus obligaciones en materia de exportaciones.
Para Juárez es importante que los países tengan una visión para atender la contingencia mientras no haya una claridad de término y lo que durará el nudo, una vez terminada la guerra se tiene que reconstruir la infraestructura, si le pegan a los puertos de Catar y al de los Emiratos Árabes, se tiene que contemplar el tiempo y encontrar nuevas formas de logística. Los precios que se tengan elevados, redireccionarlos a programas de inversión en lo que tiene que ver en almacenamiento; y por otro lado, fomentar las energías renovables, que tiene que ver con la celda fotovoltaica. Centroamérica y Sudamérica tienen una gran ventaja.
